Hipertexto: El nuevo concepto de documento en la cultura de la imagen.

Hipertexto: El nuevo concepto de documento en la cultura de la imagen.
María Jesús Lamarca Lapuente.
http://www.hipertexto.info/documentos/estructura.htm

Del texto al hipertexto

Desde la invención de la imprenta, el texto impreso en todas sus variantes (libros,
folletos, revistas, periódicos, etc.) ha sido el vehículo de transmisión de información y
de cultura, por excelencia. Ni siquiera los medios audiovisuales han logrado desbancar .
(…).  la letra impresa no ha muerto, a pesar del auge, evolución y presencia constante de los otros medios (televisión, cine, radio, etc.) y a pesar del avance exponencial de los soportes digitales. 

La denominación “sociedad de la información” tiene su razón de ser. Según un estudio
realizado por Peter Lyman y Hal R. Varian de la School of Information Management and
Systems de la Universidad de California, Berkeley, la cantidad de nueva información
almacenada en todo tipo de soportes como papel, película, soportes magnéticos y
ópticos se ha duplicado en los últimos tres años.
Mientras que el uso de papel como soporte de almacenamiento de información creció un 36%
en los últimos tres años (y ello no sólo debido a la publicación de libros, folletos, periódicos y
revistas, sino en mayor medida debido al imparable uso y abuso de impresoras y
fotocopiadoras que son las responsables de la mitad de todo el volumen de papel generado),
el soporte magnético aumentó un espectacular 80% en ese mismo período.
El medio de información que ha presentado una mayor crecimiento ha sido Internet. En el
año 2003, 600 millones de personas en todo el mundo tenían ya acceso a la red. En 2000, la
Universidad de Berkeley estimaba que entre 20 y 50 terabytes de información discurrían a
través de la World Wide Web, mientras que en 2003, se calcula esta cifra ascendía ya a 170
terabytes, contando únicamente las páginas webs fijas. Este volumen es 17 veces el tamaño
de los fondos impresos de la Biblioteca del Congreso. (Para hacernos una idea aproximada de estas nuevas
medidas de información, un terabyte equivale a 1.000.000.000.000 bytes que traducidos a un soporte físico como es el papel se materializarían en la tala de 50.000 árboles. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos ocuparía 10 terabytes).
La aparición del hipertexto ha abierto la puerta a un debate renovado sobre los medios. La cuestión se suele centrar en considerar al hipertexto como un nuevo medio en igualdad de condiciones que los medios 

tradicionales, sin embargo, el hipertexto no es un nuevo medio, sino una mejora tecnológica con respecto a los otros medios y prueba de ello es que el hipertexto, y más concretamente, la hipermedia, integra los medios
tradicionales y supone una trasformación profunda de todos ellos y, en particular, del texto impreso, subsumiendo las ventajas de la tecnología de la imprenta y añadiendo nuevas funcionalidades a las que ofrece ésta.
En la siguiente tabla se resumen las diferencias principales entre texto e hipertexto en relación a distintos factores como son la estructura de la información, el tipo de soporte, los modos de lectura y otros aspectos relacionados con el contenido, uso, etc.
Elementos de un Hipertexto. María Jesús Lamarca Lapuente – 2007

TEXTO HIPERTEXTO
Estructura de la información Secuencial No secuencial o multisecuencial
Soporte Papel Electrónico/Digital
Dispositivo de lectura Libro Pantalla
Forma de acceso Lectura Navegación
Índice/sumario del contenido Tabla de contenidos Mapa de navegación
Morfología del contenido Texto e imágenes estáticas Texto, imágenes estáticas y dinámicas, audio,
vídeo y procedimientos interactivos
Portabilidad Fácil de portar y usar Es necesario disponer de un ordenador o un
dispositivo especial de lectura
Uso Puede leerse en cualquier sitio Para leer se precisa una estación multimedia
El hipertexto no hubiera sido posible sin el desarrollo de la tecnología informática, no existe hipertexto sin la
tecnología digital y su tratamiento con ordenadores y a este fenómeno tecnológico se ha sumado el desarrollo
de las redes telemáticas. El aspecto tecnológico ha sido, pues, un factor decisivo para el desarrollo de este
nuevo sistema de organización y acceso de la información. Pero cabría además preguntarse ¿existe algún
factor de tipo conceptual que haya contribuido o haya hecho posible el surgimiento de este nuevo sistema? y
¿existe realmente lo que algunos autores han venido en denominar la nueva racionalidad del hipertexto?
P. Landow y los teóricos de la narrativa y la
crítica hipertextual literaria, han puesto de
manifiesto la existencia, desde la antigüedad,
de una serie de elementos que existían en los
libros impresos y manuscritos y que se
pueden considerar como elementos
precursores del hipertexto. No sólo en los
textos antiguos encontramos citas y
referencias bibliográficas, notas a pie de
página y en los márgenes, índices y sumarios,
etc. sino que existen una serie de obras como
diccionarios y enciclopedias, que persiguen una aproximación al
texto y un acceso y lectura no secuenciales, sino por asociación o que ofrecen un acceso distinto al texto que
se aleja de una lectura y un acceso lineales.
Estos precursores del hipertexto o protohipertextos son:
Notas a pie de página
Citas literarias y referencias bibliográficas
Notas manuscritas y marginales
Diccionarios y Enciclopedias
El hipertexto hace posible, por un lado, asociar el uso de notas, citas, referencias, glosarios, anexos, etc. al
texto principal, permitiendo acceder a todo este corpus de forma simultánea. Y por otro, el hipertexto hace
posible la concreción de la gran biblioteca del conocimiento borgiana, esto es, permite compendiar todos los
saberes humanos en un gran corpus de conocimientos que ahora puede estar accesible. Se trata del viejo ideal
de los enciclopedistas del siglo XVIII y que se remonta a varios siglos antes.
Asimismo, los críticos de la narrativa hipertextual, se apoyan en la existencia de una corriente conceptual -que
en los últimos 30 años ha cobrado gran vigencia gracias a las ideas de Barthes, Foucault y los filósofos
postmodernos, que ha favorecido la importancia del lector y las denominadas obras abiertas. Estas teorías
vendrían a confluir en el hipertexto, ya que éste permite poner un texto en relación con otros textos, analizarlo
en contexto y unir obras literarias distintas, aunque se hallen separadas por el espacio y el tiempo. Esto ha
dado origen, por un lado, a la existencia de una serie de obras hipertextuales enfocadas hacia la crítica literaria,
y por otro, al surgimiento de una nueva corriente narrativa que explora las posibilidades del nuevo medio
hipertextual.
El paso del texto al hipertexto se puede analizar, pues, como vamos a hacer aquí, desde 2 perspectivas
distintas:
Perspectiva tecnológica
Del papel a la pantalla (dispositivos de lectura y escritura)
La escritura
La lectura
La interfaz gráfica
El recorrido tecnológico
Del ábaco a la red
Generaciones de materiales

Perspectiva conceptual:
¿Una nueva racionalidad hipertextual?
La imagen y el texto
La dialéctica entre imagen y texto
La fusión entre imagen y texto
Medios icónicos
El diseño gráfico
Hipertexto en la literatura (el hipertexto concebido como lectura no secuencial, obra abierta,
etc.)
De la enciclopedia al hipertexto (el hipertexto concebido como gran enciclopedia del
conocimiento. El docuverso)
Aunque ambas perspectivas son a veces difíciles de separar, puesto que están indisolublemente ligadas y se
condicionan una a la otra, como veremos a continuación.

Bibliografía:
CANALS, Isidre. “Intoducción al hipertexto como herramienta general de información: concepto, sistemas y
problemática”. Revista española de documentación científica, v.13, n. 2, abril-junio 1990.
CATENAZZI, N.; SOMMARUGA, L. “Hyper-book: a formal model for electronic books”. Journal of
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CODINA, Lluis. El libro digital y la www. Madrid, Tauro Ediciones, 2000. [Volver]
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http://cs.aue.aau.dk/~kirstin/f7s2005/pdf/conklin.pdf
CUNNINHAM, D.J.; DUFFY, T.M.; KNUTH, R.A. “The textbook of the future”. En MCKNIGHT, C.; DILLON,
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GARCÍA CAMARERO, Ernesto; GARCÍA MELERO, Luis Ángel. La biblioteca digital. Madrid, Arco/Libros,
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LANDOW, P. (comp.) Teoría de hipertexto. Barcelona, Paidós, 1997.
LYMAN, Peter and VARIAN, Hal R. How Much Information? 2003
http://www.sims.berkeley.edu/research/projects/how-much-info-2003/printable_report.pdf [Volver]
MacGANN Jerome: The rationale of hipertexto http://jefferson.village.virginia.edu/public/jjm2f/rationale.html Elementos de un Hipertexto. María Jesús Lamarca Lapuente – 2007
Página 4
NUNBERG, Geoffrey. El futuro del libro ¿Esto matará eso? Barcelona, Paidós, 1998.
RADA, Roy. Hypertext: from text to expertext. London, McGraw Hill, 1991.

ESTRUCTURA de un HIPERTEXTO
Al definir el término hipertexto, hemos destacado como una de sus características básicas, la estructuración de
la información de manera multisecuencial. Sin embargo, para hacer posible esta estructura no lineal, es preciso
definir de forma clara y precisa tanto la arquitectura formal que subyace bajo la presentación hipertextual, como
la propia arquitectura navegacional que se le presenta al usuario.
Bajo el concepto de estructura hipertextual se suelen agrupar 3 conceptos distintos que hacen referencia a
diferentes aspectos del hipertexto:
arquitectura estructural (nivel lógico): forma de estructurar los directorios, archivos y documentos
que conforman el hipertexto y que permiten establecer relaciones entre ellos. Tiene que ver con la
estructura del conocimiento o estructura conceptual de la información ofrecida.
arquitectura navegacional (nivel de usuario): formas y herramientas de acceso a la información y
navegación por los nodos de información contenida en los archivos y documentos, generalmente
atendiendo a una estructura conceptual o temática
arquitectura funcional (nivel físico): componentes, mecanismos y herramientas esenciales que
hacen posible el establecimiento de la propia arquitectura estructural y navegacional del hipertexto.
Representa los aspectos de almacenamiento de la información, la morfología de los nodos y sus
relaciones, los sistemas y herramientas de hipermedia, las aplicaciones utilizadas y la puesta en
marcha dinámica, los lenguajes de marcado para hiperdocumentos y en el caso de hipertexto en la
WWW, la relación: servidor Web-clientes web -navegador, etc.

Nos interesan, sobre todo, los dos primeros conceptos, ya que ambos configuran la estructura del hipertexto y
suelen establecerse teniendo en cuenta cómo se afectan el uno al otro. El diseño de la arquitectura estructural
del hipertexto vendrá determinado por la posible arquitectura navegacional y viceversa.
En general, hay que tener en cuenta que la estructura final de un hipertexto vendrá determinada por una serie
de factores de diverso signo como son:
la estructura del conocimiento
la estructura de la información
el tipo de información e interfaz de usuario
la interrelación entre la información
la navegación Elementos de un Hipertexto. María Jesús Lamarca Lapuente – 2007
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La estructura de hipertexto se compone de tres elementos esenciales: nodos, enlaces y anclajes. Los nodos
son las unidades básicas que contienen la información, los enlaces interconectan los nodos vinculando
segmentos de información y los anclajes sirven para marcar el inicio y el destino de cada enlace.
Estos elementos básicos y simples que constituyen un hipertexto dan lugar al desarrollo de estructuras muy
heterogéneas y complejas que permiten acceder a la información mediante la llamada navegación o recorrido a
través de los nodos, mediante los enlaces.
La estructura de cualquier hipertexto por muy simple o complejo que parezca, puede
plasmarse mediante una representación gráfica para hacer más fácil su comprensión y
estudio. Esta representación es muy útil para analizar los hipertextos y sus relaciones,
pero también es un instrumento indispensable para diseñarlos. Un medio de estructurar
la información de forma coherente es trazar un diagrama de flujo que incluya los nodos
y los enlaces con sus rutas de acceso y que luego puede servir de guía en el momento
de la elaboración del propio hipertexto. La teoría matemática de
grafos que estudia las conexiones entre una serie de nodos y las
relaciones entre ellos, se ha convertido en una herramienta
imprescindible para estudiar las estructuras en red, entre ellas
las hipertextuales.

A la estructura básica de cualquier sistema de hipertexto, nodos y enlaces y al modo de consulta mediante la
navegación, se han ido añadiendo una serie de funcionalidades, como señala Isidre Canals en Introducción al
hipertexto como herramienta general de información: conceptos, sistemas y problemática:
Ampliación de la información de los nodos (mezclando textos, gráficos, imágenes en color y blanco y
negro, secuencias animadas, etc.)
Enlaces o vínculos cada vez más sofisticadas: bi-direccionales, especializadas, sintácticas, etc.
Nuevas herramientas:
De orientación en la consulta: hojeadores o browsers, metáforas, mapas semánticos
De anotación y manipulación de la información
Integración con otras aplicaciones: sistemas expertos, bases de datos, sistemas de
recuperación de la información
De estas funcionalidades podría establecerse una clasificación funcional de los hipertextos:
Software de generación de hipertextos: Guide, Hypercard, etc.
Bases de datos organizadas como hipertextos Elementos de un Hipertexto. María Jesús Lamarca Lapuente – 2007
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En CD-ROM
Sistemas autóctonos en línea, ya sean bibliográficos o de texto completo
Hipertexto en la World Wide Web, o hipertexto de hipertextos, pues puede incluirlos a todos

La aparición de la World Wide Web convirtió en realidad el verdadero contexto global del hipertexto/hipermedia.
Sin embargo, es en la Web donde se plantean los mayores problemas ya que no tiene límites definidos y existe
una completa falta de estructura de los contenidos.

La estructura hipertextual es una estructura bastante compleja que integra en sí misma varios tipos distintos de
organización de la información: secuencial, jerárquica y en red. En las siguientes figuras, donde se muestran
distintos estilos de estructuración de documentos: secuencial, jerárquica y en red, podemos comprobar que el
estilo hipertextual es un tipo de estructura que conjuga todos ellos, es decir, una estructura hipertextual incluye
(o puede incluir) tanto estructuras secuenciales, como reticulares y jerárquicas.
Documento

En las estructuras hipertextuales existen, pues, diferentes formas de organizar la información, que van desde la
forma más simple de hipertexto que es una unión secuencial entre nodos, pasando por una organización
estructurada y otras formas más complejas como puede ser una organización jerarquizada, hasta llegar al
grado más complejo de organización hipertextual que es la conjugación o combinación de todos estos tipos de
estructuras, el llamado estilo hipertextual propiamente dicho.
La forma más simple del hipertexto es la unión entre nodos, también llamado hipertexto de nodos
encadenados. Este tipo de hipertexto funciona como un glosario de acceso aleatorio que posibilita el acceso
directo a cualquier nodo en el hipertexto. En el diseño del hipertexto se pueden limitar las conexiones posibles
para ayudar al usuario a prevenir el azar.

Hipertexto de nodos encadenados Elementos de un Hipertexto. María Jesús Lamarca Lapuente – 2007
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En un hipertexto estructurado tenemos un conjunto de nodos donde no todos ellos están relacionados, así, un
nodo puede o no tener acceso a otro u otros nodos. El conjunto de nodos o bloques de información pueden ser
estructurados en muy diversas formas, dependiendo del modo en que el diseñador del hipertexto permita la
exploración al usuario. Cada hipertexto debe aportar un conjunto de herramientas de búsqueda para acceder a
los nodos, que sean acordes con la secuencia de la estructura de nodos. Por ejemplo, los usuarios pueden
acceder a un concepto que tiene opciones estructuradas, o ver la definición de un término, una ilustración de
éste, o mirar algunos ejemplos.

Hipertexto estructurado
Un hipertexto jerarquizado posee un diseño más estructurado que el anterior. La diferencia radica en los grados
de la estructura. La disposición de los nodos en el hipertexto jerárquico ofrece conceptos más detallados e
incluidos bajo conceptos más generales, esto es, los conceptos más generales se desglosan en conceptos más
detallados que son relacionados con eventos u objetos individuales.
En este tipo de hipertexto a los usuarios se les permite moverse hacia abajo en la jerarquía para explorar los
nodos subordinados del nodo principal. Se pueden mover hacia los lados solamente para buscar términos
relativos o sinónimos. Tal restricción permite asegurar que los usuarios recorran completamente las relaciones
jerárquicas.

Hipertexto jerarquizado
Este tipo de estructuras son posibles gracias a la existencia de una serie de elementos que componen un
hipertexto y que permiten conectar unos elementos con otros estableciendo relaciones de distinto tipo.
Existe una gran variedad de interpretaciones en la tipología de la estructura de un hipertexto:
Ordinas, Benito, Martí y Salinas en su artículo Modelos de estructuración de material didáctico multimedia
utilizados en Campus Extens distinguen 2 tipos de hipertexto/hipermedia según la estructura:
Hipermedia no estructurado, en cuya estructura nodo-conexión sólo son utilizadas las conexiones
referenciales. Dos nodos están conectados al contener un nodo una referencia a la información
contenida en el otro. Proporciona acceso aleatorio desde cualquier nodo a otro con el que esté
conectado. La mayor tarea, en relación al diseño, es identificar los conceptos o fragmentos de
información indicados y comprendidos en cada nodo. Junto a esto, la estructura organizativa se
fundamenta en sistemas similares a los de análisis de textos que analizan libros de texto (lista de Elementos de un Hipertexto. María Jesús Lamarca Lapuente – 2007
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contenidos, índices y palabras clave) para los términos o ideas importantes.

Hipermedia estructurado, que implica una organización explícita de nodos y conexiones asociativas.
En el diseño de hipermedia estructurado, el diseñador es el que dice si hay una estructura de la
materia tratada a señalar en las estructuras de conexiones y estructura de nodos. Hipermedia
estructurado contiene series de nodos, cada una de ellas interconectadas e introducidas explícitamente
para representar la estructura de la información. Se pueden utilizar para ello varios modelos:
 estructura semántica (refleja la estructura de conocimiento del autor o del experto)
 estructura conceptual (incluye contenido predeterminado por las relaciones entre las
taxonomías)
 estructuras relacionadas con las tareas (facilitan el cumplimiento de una tarea)
 estructuras relacionadas con el conocimiento (basadas en el conocimiento del experto o del
estudiante)
 estructuras relacionadas con los problemas (simulan problemas o tomas de decisiones).
Rodríguez de las Heras nos habla de arquitectura de bucles abiertos. Cada uno de los nodos o bloques de
información forman en conjunto lo que se ha denominado bucles y que, por sus características hipertextuales
pueden no ser lineales, sino abiertos y entrelazados entre ellos, lo que significa que comparten nodos.
Leggett en Designing hypermedia for learning cita 5 tipos básicos de estructura del hipertexto:
 Literario (centrado más en las conexiones que en los nodos)
 Estructural (centrado más en los nodos que en las conexiones)
 De presentación (posee algunas características de los estructurales con las limitaciones de separar
propuestas realizadas por el autor y hojear los componentes)
 Colaborativo (misma importancia a las conexiones que a los nodos)
 Exploratorio (relación con los colaborativos con el requerimiento adicional de una utilización específica
en el uso del interfaz previsto por los autores).
Jorn Barger (quien por cierto, acuñó el término weblog) en HyperJunk: Hypertext theory as if the WWWeb
matters establece 4 tipos de hipertextos atendiendo a su contenido y a la organización de éste:
 Un primer tipo concentra la información más importante al principio del hipertexto y deja las cuestiones
complementarias para los enlaces o zonas periféricas. Está pensado para acceder a información rápida
y dejar información menos importante para cuando se disponga de tiempo.
 Un segundo tipo está pensado para acceder a información de forma escalonada según el nivel de
preparación. El núcleo principal del hipertexto estaría formado por la información a nivel del experto, y
los enlaces aclararían todas los puntos oscuros o difíciles de entender.
 Un tercer tipo estaría formado por obras de ficción que ofrecieran distintas soluciones argumentales;
este tipo de hipertexto tiene sus propias convenciones de diseño. En las disquisiciones literarias sobre
los saltos espaciales y temporales y el concepto de obra abierta, hay que mencionar obligatoriamente a
Borges, que en toda su obra recurre a conceptos como “tiempo circular” o “aleph” y cuyo relato El jardín
de senderos que se bifurcan, publicado en 1941, es una premonición poética de una tecnología posible.
 Un cuarto tipo serían las ediciones anotadas, que podrían considerarse relacionadas con las
mencionadas ediciones genéticas

Betteni, Vittadini y Gasparini en Gli Spazi dell’ipertexto hablan de 3 tipos de estructura en el hipertexto:
 Paralela: los contenidos, a partir de un menú o home-page, se dividen en ambientes separados, todos
ellos en el mismo plano jerárquico. Estos “capítulos” no poseen conexiones transversales, sólo se
puede entrar y salir de ellos pasando por el menú o home-page. En este modelo la jerarquización y la
interconexión son mínimas.
 Galaxia: los contenidos se organizan en secciones y sub-secciones, con algunas conexiones
transversales. En este modelo los contenidos están fuertemente jerarquizados y parcialmente
interconectados.
 Reticular: los contenidos se organizan de manera multipolar, sin alguna jerarquía y donde una red de
enlaces permite navegar libremente entre todos los textos que componen la red. En este modelo la
jerarquización es mínima y la interconexión elevada.
José Luis Orihuela y Maria Luisa Santos en Introducción al diseño digital diferencian 7 tipos de estructuras
hipertextuales principales: lineal, ramificada, paralela, concéntrica, jerárquica, reticular y mixta. Todas ellas se Elementos de un Hipertexto. María Jesús Lamarca Lapuente – 2007
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pueden clasificar según sean cerradas (un único comienzo y un único final) o abiertas (una o varias entradas
con diferentes nodos finales).
Otros autores hacen clasificaciones similares, aunque con distintas denominaciones a las antes mencionadas.
De esta forma, el modelo básico es la estructura lineal, que puede ser lineal con alternativas y a partir de ahí se
van ofreciendo distintos niveles de complejidad: lineal con alternativas y retorno, multilineal si se crean varios
nodos de entrada dispuestos en una estructura paralela donde cada nodo se conecta al anterior o posterior;
reticular si cada nodo se conecta a un nodo paralelo con la posibilidad de que el usuario pueda volver al inicio
desde cualquier nodo, ramificada o arbórea si se trata de una estructura abierta en la que un único nodo de
entrada da paso a distintas alternativas que a su vez pueden diversificarse en otras opciones, hasta constituir
una estructura mixta con mayor o menor complejidad y en donde se combinarían estructuras arbóreas o
ramificadas con múltiples relaciones y ramificaciones tanto jerárquicas como reticulares.
También se han hecho otras subclasificaciones dentro de estos tipos generales, como la denominada
estructura arbórea con barreras que es la que se establece cuando se presentan determinadas barreras o
condiciones para llegar al siguiente nodo, como por ejemplo que el usuario elija una opción en un formulario,
etc. O las denominadas estructura convergentes que son estructura arbóreas en las que todas las alternativas
previas conducen a un único nodo a partir de un estrechamiento en la estructura hipertextual.
Algunos autores han hablado de la crisis del hipertexto (Pastor Sánchez y Saorín Pérez) derivada de la falta de
una estructura normalizada hipertextual y de los problemas que sigue planteando el hipertexto: desorientación,
falta de normalización en el establecimiento y conceptualización de los enlaces y las relaciones, existencia de
numerosas microestructuras hipertextuales que son incompatibles entre ellas o que no pueden integrarse en
red, falta de una estructura formal de base de datos que normalice el almacenamiento de las estructuras de
hipertexto, incompatibilidad entre los distintos sistemas. etc. Algunos de estos problemas han sido, en parte,
paliados por la existencia de la Web, pero otros muchos siguen en pie.
El hipertexto no es una mera forma de creación de documentos y de presentación y navegación por la
información, es una estructura mucho más compleja que se sustenta sobre elementos de muy distinto signo y
que deben conformar un todo integrado que tenga en cuenta la estructura interna de la información, su
estructura externa, la estructura inmediata de presentación de la información, el contexto físico y psicológico y
las posibles necesidades del usuario, etc.
Al hablar de la arquitectura del hipertexto, nos referimos ya a los diferentes modelos abstractos de hipertexto y
a los diferentes niveles y capas que establecían los modelos primigenios Dexter, HAM, Trellis, Formal, etc.
Estos modelos abstractos tienen su correlato en las aplicaciones reales y así, podemos hablar de 4 etapas en
el desarrollo de las aplicaciones de hipertextos:
Diseño Conceptual
Diseño Navegacional
Diseño de Interfaz Abstracto
Etapa de Implementación.
Los actuales modelos hipertextuales se basan todos ellos en el diseño orientado a objetos porque resulta muy
útil considerar los nodos y enlaces como objetos y relaciones, respectivamente. Los modelos orientados a
objetos se utilizan de forma generalizada en el diseño de todo tipo de aplicaciones informáticas, ya que
permiten crear un modelo de sistema de información considerando que su estructura interna está formada por
objetos que interactúan entre sí. A cada objeto se le puede asignar unas propiedades específicas (que
representa la estructura de la información) y un comportamiento (que representa el procesamiento de dicha
información). Los objetos que comparten unas mismas características se pueden agrupar en clases, y cada
objeto concreto perteneciente a una determinada clase se denomina objeto o instancia de clase.
Esto se aplica también al diseño de hipertextos y así, en el Diseño Conceptual se realiza un modelo orientado a
objetos que representa al dominio de la aplicación en estudio. Luego se construye sobre este modelo un
modelo de navegación. Finalmente se definen los aspectos de la interfaz y de implementación.
Cada modelo navegacional provee una vista subjetiva de acuerdo a diferentes perfiles de usuarios. Durante
esta fase se definen los objetos navegacionales que reflejarán los objetos de la aplicación. Los objetos
predefinidos para el modelo navegacional son: nodos, enlaces y estructuras de acceso, que representan
diferentes formas de acceder a la información. La principal estructura de navegación es el contexto
navegacional: un contexto navegacional es un conjunto de nodos, enlaces y otros contextos navegacionales
anidados. Puede ser definido enumerando una condición que deben cumplir sus miembros o enumerando cada Elementos de un Hipertexto. María Jesús Lamarca Lapuente – 2007
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uno de ellos. La definición incluye el orden de acceso a los elementos que lo componen y relaciones con otras
estructuras de acceso relacionadas. Existen 6 formas básicas de definir un contexto navegacional:
 Basados en una clase simple: todos los objetos que pertenecen al contexto son de la misma clase de la
aplicación
 Basados en grupo: es un conjunto de contextos, cada uno es un contexto basado en una clase simple
de la aplicación
 Basados en enlaces: los elementos de esta clase son objetos de la misma clase y son seleccionados
cuando pertenecen a relaciones 1-n
 Basados en grupos de enlaces: es un conjunto de contextos en donde cada contexto es de tipo basado
en enlace
 enumeración: los elementos de este contexto son explícitamente numerados
 dinámicos: los elementos son insertados durante la navegación.
Los nodos son enriquecidos con clases especiales que le permiten al nodo mostrarse con diferentes aspectos
de acuerdo al contexto navegacional. Los contextos navegacionales organizan el espacio de navegación,
ayudando al usuario a recorrer la información.
Se pueden ampliar las capacidades de navegación de la vista de hipertexto utilizando un modelo de análisis
orientado a objetos no sólo para las vistas, sino también para la interfaz. Existen numerosos métodos y
notaciones como HDM, RMM, OOHDM, EORM, etc. que permiten diseñar este tipo modelos orientados a
objetos, y también hay lenguajes muy completos y complejos como UML o Lenguaje Unificado de Modelado,
que facilitan y sistematizan tal labor.
Es muy útil también incorporar nodos que representen la racionalidad de la información. El acceso de la
información a través de un hipertexto relaciona ideas permitiendo obtener nueva información, sacar
conclusiones, encontrar inconsistencias y conflictos, etc.
Los contextos navegacionales permiten concentrarse en determinados aspectos, filtrando la información que se
desea analizar del resto, y permiten relacionar los conceptos del macrosistema, obteniendo información
complementaria.
Los problemas que ocasiona modelar el macrosistema a través de un modelo de hipertexto provienen de los
dos problemas clásicos de la navegación en un hipertexto: la sobrecarga cognitiva y la desorientación. La
información redundante debe ser utilizada con un buen criterio, y se debe ayudar al usuario a elegir la forma en
que navega de una manera controlada y consistente.
Este problema se ha atacado a través de los conceptos del modelo navegacional orientado a objetos. Los
nodos de la vista de hipertexto pueden responder a un concepto dentro del macrosistema, con una semántica
bien definida. Los enlaces derivan a partir de las relaciones que surgen naturalmente del modelo conceptual y
como resultado de consultas que definen los contextos navegacionales que agrupan nodos según cumplan
algún criterio en común. De esta forma se logra una estructura de navegación fuertemente relacionada al
modelo conceptual que representa y el usuario o creador de un hipertexto comprende donde está, a qué nodos
puede acceder y cómo hacerlo.
Antes, el usuario gestionaba la información almacenada en su disco duro mediante la metáfora del escritorio
(sistemas de carpetas y archivos). Ahora, con el acceso a información distribuida en la Web, ya no tiene
sentido almacenar grandes cantidades de datos en el disco local, pues se puede consultar en línea sin
necesidad de ocupar espacio en el disco. Los documentos que se utilizan ya no son sólo los almacenados, y la
metáfora de organizar el escritorio de trabajo ha quedado obsoleta y ha sido sustituida por la nueva metáfora
de la navegación hipertextual.

La interfaz de la World Wide Web se ha hecho tan popular que está invadiendo el mundo del PC e incluso
Windows ofrece como opción la utilización de los enlaces y el sistema de exploración del web para la
navegación interna por el disco duro. Este sistema también está siendo utilizado de forma masiva en las
nuevas aplicaciones ofimáticas que integran el sistema de hipertexto en sus programas: los documentos de
Word y Excel permiten crear enlaces a otros documentos sin importar si están en el disco duro en el que se
trabaja, en otro de la red local o en un servidor externo; la ayuda de Windows o los nuevos editores de libros
electrónicos (e-books), muchos documento PDF y otras aplicaciones, poseen estructura hipertextual con
enlaces de unos documentos a otros, de unos capítulos a otros. E incluso, la tecnología de los discos ópticos
de almacenamiento (CD-Rom o DVD) comparten las características de las interfaces web en cuanto al diseño y Elementos de un Hipertexto. María Jesús Lamarca Lapuente – 2007
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además integra el multimedia con el dinamismo de los enlaces, que no sólo son internos sino que también
salen a la red.
La interfaz de navegación no debe limitarse, pues, a la parte visible de la información en un momento dado,
sino que constituye una estructura más compleja que debe ser capaz de ofrecer al usuario el acceso a la parte
del documento que le interesa y en la forma que desea. Así pues, se necesita una gramática de construcción y
consulta sumamente compleja, pero que se presente de forma sumamente sencilla de cara al usuario y que
sea lo más normalizada posible. Un buen hipertexto debe suministrar herramientas de uso sencillo y fácil para
que el usuario sepa en todo momento en dónde se encuentra y hacia dónde puede ir. Estas herramientas útiles
para la navegación por el sistema se refieren tanto a la estructura de navegación, como a las relaciones
semánticas del contenido, las características generales de la interfaz del usuario y la planificación general del
hipertexto.
La idea fundamental que subyace a las diferentes clasificaciones de las estructuras hipertextuales es la
importancia que se da a que el usuario no se pierda o desoriente en el sistema. La diferencia radicaría
básicamente en la libertad de movimientos que se concede al usuario, es decir, el nivel de interacción
permitido.
La complejidad de la estructura del hipertexto viene determinada no sólo por el tamaño total del hipertexto o por
el grado de conexiones que contenga tanto en relación a la granularidad (o número de nodos que cuelgan del
nodo raíz: esto es, profundidad) como en relación al número de nodos de un determinado nivel, esto es,
extensibilidad o amplitud), sino que también está determinada por la existencia de una serie de variables como
si existe sólo texto o aparecen otras morfologías como gráficos, audio, vídeo, etc; si se apoya en una o varios
soportes de almacenamiento (CD-ROM) y/o en las redes telemáticas; si aparecen herramientas de navegación
y otros mecanismos de interacción más o menos complejos, si existen características dinámicas, si hay bases
de datos vinculadas para poder realizar búsquedas y obtener resultados dinámicos, etc.
El grado de interactividad es, pues, otra de las variables que influyen en la estructura y complejidad de un
hipertexto. La interactividad puede ser muy baja (simple navegación) o muy alta (autoría, resolución de
problemas, participación en la base del conocimiento, etc.) dependiendo de múltiples factores. La interactividad
influye no sólo en la conducta del usuario, sino también en el entorno (el sistema puede ser utilizado para
recuperar información o como herramienta de colaboración, o incluso puede tratarse de una herramienta
constructiva donde el usuario pueda participar en la elaboración de conocimiento).
Para el diseño de distintos entornos, véase Design of Constructivist Learning Environments(CLEs) en
http://www.coe.missouri.edu/~jonassen/courses/CLE/, donde se presentan ejemplos de diseño y herramientas
de estos entornos.

Fuente: Designing Constructivist Learning Environments.
http://www.coe.missouri.edu/~jonassen/courses/CLE/
En resumen, lo primero que debe considerar el autor de un documento hipertextual es, precisamente, si
conviene que la información que va a presentar tenga una estructura hipertextual, puesto que no siempre Elementos de un Hipertexto. María Jesús Lamarca Lapuente – 2007
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resulta la manera más adecuada de presentar la información; conviene que se den algunas condiciones
iniciales:
que haya un cuerpo amplio de información organizada en numerosos fragmentos
que los fragmentos estén relacionados entre sí
y que los usuarios necesiten tan sólo una parte de algún fragmento cada vez.
Si no es así, y siguiendo a Shneiderman cuando se refiere a sus “reglas de oro del hipertexto”, probablemente
resultará más cómoda la lectura lineal en lugar de ir de enlace en enlace buscando la información que sigue a
la ya leída.
El segundo planteamiento se refiere a la estructura en sí misma, a cómo organizar la información que se ha
decidido presentar bajo esta forma, y al propio diseño que se va a adoptar.

El creador de documentos hipertextuales debe tener en cuenta que:
 un número demasiado amplio de enlaces en cada fragmento abruma al lector,
 los fragmentos demasiado largos hacen la lectura pesada y anulan la interactividad que se propone el
hipertexto,
 la necesidad de recorrer demasiados enlaces para llegar a la información buscada desorienta al lector,
 un índice pobre o mal construido puede dificultar al lector la elección del camino correcto para
determinar qué información contiene el documento y para llegar a su destino.
Los sistemas de gestión de hipertextos son unas muy útiles herramientas de autoría y de manipulación de
hipertextos, diseñadas para acometer acciones como la importación de documentos o de nodos, la edición de
enlaces, la exportación de colecciones de documentos, nodos o enlaces; la generación de bases de datos
completas, la generación de índices y de tablas de contenido de forma automática, además de que facilitan la
generación y tratamiento de un gran número de estructuras hipertextuales distintas.
Las principales herramientas con que debería contar todo hipertexto son:
 Herramientas de representación de la estructura de la información documental: se precisa no sólo
una estructura coherente de los documentos y de los enlaces, sino también alguna forma de
representación de ésta para que el usuario pueda acceder a la información no sólo a través de los
documentos que la contienen, sino también a través de cualquier elemento que lo referencie. Se trata
de representar de algún modo la estructura jerárquica o la estructura documental propiamente dicha –
no la estructura semántica- del hipertexto, es decir, reflejar la estructura de los nodos más amplios o
genéricos que contienen las diferentes partes o nodos específicos, de forma similar a las secciones,
capítulos, etc. de un texto.
 Herramientas de navegación: es necesario representar de forma visual y gráfica (esquemática,
iconográfica, etc.) el conjunto de la red hipertextual. Para ello, son muy útiles los mapas de navegación
que funcionan a modo de brújula para ayudar al usuario a moverse por el hipertexto. Los diagramas de
representación permiten no sólo anticipar las características de la navegación del hipertexto, sino que
también facilitan el diseño para la creación del hipertexto. Los navegadores o visualizadores de páginas
web, a diferencia de la mayoría de las aplicaciones informáticas actuales, no han recurrido a la manida
metáfora del escritorio de trabajo y sus carpetas para organizar la información, sino que han querido
emular la forma de conocimiento humano reflejado en el hipertexto: la información se presenta como
nodos dentro de una red en la que una idea lleva a otra y esta a otra diferente. Sin embargo, el sistema
sería un caos si no existieran formas de organizar la información en una forma lógica y con posibilidad
de conocer en todo momento dónde se está y cómo se ha llegado hasta ahí.
 Herramientas que permitan la creación de una red semántica: además de las conexiones y enlaces
entre documentos y fragmentos textuales, es preciso establecer las relaciones semánticas entre los
distintos temas. Una posibilidad es gestionar el hipertexto a través de un tesauro, ontología o cualquier
otra herramienta semántica. Y, por supuesto, una de las herramientas más útiles en este sentido, es la
creación y utilización de mapas conceptuales y su puesta en servicio para que pueda ser utilizada por
los usuarios.
 Herramientas que posibiliten guardar y almacenar la dirección y localización de los documentos
a los que se ha accedido, mediante el registro de marcas, favoritos o bookmarks, para su posterior
acceso directo.
 Herramientas que permitan definir los enlaces con indicación del punto de destino: el usuario
debe poder visualizar el destino o destinos posibles de cualquier enlace para saber hacia dónde se
desplazará en caso de optar por esa conexión. Elementos de un Hipertexto. María Jesús Lamarca Lapuente – 2007
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 Herramientas que permitan la creación de un histórico de navegación: para que el usuario pueda
tener constancia del camino recorrido tanto sobre la red de documentos como sobre la red semántica, y
poder así volver en cualquier momento, sobre algún paso del camino recorrido.
 Herramientas para la Recuperación de la Información: se pueden incluir buscadores y otras
herramientas de búsqueda y consulta tanto dentro de la propia red hipertextual como en el resto de la
Web. Aunque algunos sistemas de gestión de hipertextos permiten la creación de bases de datos de
forma sencilla para dar soporte a estas herramientas de búsqueda y recuperación de información, el
sistema puede convertirse en algo muy complejo si utilizamos otro tipo de elementos como
conectividad a bases de datos complejas para poder servir la información desde diferentes perspectivas
y ofrecer otros servicios añadidos tales como seguridad, integridad, minería de datos, etc. Estas
herramientas pueden pasar a formar parte de las interfaces de programación, aplicación y acceso a
datos, mucho más complejas que las interfaces de simple presentación.
Elementos de un Hipertexto
En un hipertexto, la base de la información está constituida por una red de nodos textuales (o gráficos) que
sirven de enlace para llegar a otra información que puede hallarse bien en el mismo documento, bien en otro
diferente.
En la estructura de un sistema de hipertexto se identifican cinco tipos de componentes esenciales:
Los documentos, entendidos como conjuntos de información independiente que se presentan como
una unidad. En un entorno automatizado suelen coincidir con los archivos. En el ámbito de una
estructura hipertextual, podemos definir un documento como un conjunto de información
independiente, que siempre aparece junta, y que constituye una unidad de almacenamiento o archivo.
Un documento equivale a un archivo individual. Un documento puede contener varios nodos, e incluso,
ser un nodo. Cuando tenemos varios documentos que componen un hipertexto, se habla de
documento hipertextual o hiperdocumento.
Los nodos son los elementos que contienen la información y son las unidades básicas del
hipertexto. Se trata de las porciones de información (palabras, frases, imágenes, etc.) que entran en
relación con otros nodos a los que proporcionan acceso. Cada nodo pertenece únicamente a un
documento.
Enlaces: interconectan nodos. Se trata de las conexiones o vínculos que se establecen entre
segmentos de información, es decir, entre los nodos que relacionan los documentos.
Anclajes de los nodos: inicio y destino de cada enlace. Un enlace puede apuntar a referencias en el
mismo documento, en otro documento en el mismo sitio web; a otro sitio web, a un gráfico, vídeo o
sonido.
Mapas de navegación: meta-nodos, con información sobre otros nodos. Pueden ser índices, trayectos
o sumarios.
Estos elementos básicos se pueden complementar con otros muchos que combinen las dos formas básicas de
acceso a la información: la navegación y la recuperación de información. Así pues, además de los elementos
anteriores, un sistema hipertextual puede tener también como elementos:
Un sistema de navegación: conjunto de herramientas de navegación
Un sistema de búsqueda y recuperación
Estos sistemas tienen como función ayudar a mejorar la navegación y favorecer el acceso a la información por
parte del usuario. Se trata, pues, de introducir otros mecanismos que ofrezcan una serie de funcionalidades
que permitan la interacción del usuario en distintos sentidos: navegar, buscar, comunicarse, etc. Por ejemplo,
la Web ofrece la posibilidad de que éste participe en el flujo de información, no solo accediendo a ella, sino
haciéndole partícipe del proceso de generación. Uno de los mecanismos más básicos de este tipo es la
inclusión en una página web de una dirección de correo electrónico para que el usuario pueda dirigir allí
sugerencias o consultas. Otra herramienta pueden ser los formularios para facilitar al usuario el envío o
solicitud de algún tipo de información utilizando una plantilla ya elaborada que sólo tiene que rellenar y enviar
mediante un clic de ratón. Los formularios se utilizan, por ejemplo, para realizar búsquedas de todo tipo bien
sea en el propio hipertexto o en toda la Web, o en un catálogo en línea de una biblioteca, un catálogo colectivo,
etc. Otra forma de interacción más plena es la participación del usuario en un foro de discusión al que se puede
permitir el acceso desde la propia página web.
En resumen, la estructura de un hipertexto puede ser muy variada, aunque siempre existen unos elementos
básicos. Las siguientes ilustraciones muestran, paso a paso gráficamente, el proceso de construcción de un Elementos de un Hipertexto. María Jesús Lamarca Lapuente – 2007
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hipertexto: partiendo de un conjunto de documentos se establecen los nodos y los enlaces entre ellos, se fijan
distintos tipos de conexiones marcando diferentes puntos o anclas de origen y destino, y se desarrollan mapas
de navegación y otras herramientas que ayuden a la navegación, orientación, búsqueda y recuperación de la
información desde el punto de vista del usuario (como un buscador, nodos a modo de índices o sumarios, etc.)
y otros mecanismos que permitan la participación del usuario para que éste interactúe (por ejemplo, un enlace
a una dirección de correo electrónico para que el usuario se comunique con el autor, acceso a una página que
contenga un formulario de búsqueda, etc).

Los elementos más simples que componen un hipertexto son, pues, nodos, enlaces y anclajes. A partir de
estos 3 elementos que componen la red hipertextual, se genera la navegación hipertextual. A este sistema
simple se pueden añadir complejos sistemas de navegación mediante las herramientas apropiadas, y
complejos sistemas de búsqueda y recuperación de la información.
A la hora de describir los elementos que conforman cualquier sistema de gestión de hipertextos podemos
encontrar distintas nomenclaturas, distinta estructuración, etc; dependiendo de los sistemas de autor en que se
sustente el hipertexto.
En cuanto a los elementos básicos, para J. P. Balpe, los nodos serían el soporte de la información, los enlaces
el soporte del conocimiento, y las anclas la articulación entre ambos.
Jonassen y Wang hablan de 4 elementos básicos de todo sistema hipertextual: nodos, conexiones o enlaces,
red de ideas e itinerarios:
Nodo: Consiste en fragmentos de texto, gráficos, vídeo u otra información. El tamaño de un nodo varía
desde un simple gráfico o unas pocas palabras hasta un documento completo. Los nodos son la unidad
básica de almacenamiento de información. En lugar de ofrecer un flujo continuo como en los libros o en
las películas, el hipertexto sitúa la información en nodos que están interrelacionados unos con otros de
múltiples formas. La modularización de la información permite al usuario del sistema determinar a qué
nodo de información acceder con posterioridad.
Conexiones o enlaces. Interconexiones entre nodos que establecen la interrelación entre la
información de los mismos. Los enlaces hipertextuales son generalmente asociativos. Llevan al usuario Elementos de un Hipertexto. María Jesús Lamarca Lapuente – 2007
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a través del espacio de información a los nodos que ha seleccionado, permitiéndole navegar a través
de la base de conocimiento hipertextual, al ser activadas por un dispositivo de puntero (ratón, lápiz
óptico, dedo, o pantalla táctil) dirigido a un “botón activo” en la pantalla. Algunos sistemas de gestión
de hipertextos permiten al usuario modificar algunas conexiones o crear nuevas. Pueden darse
distintos tipos de conexiones: de referencia (de ida y vuelta), de organización (que permiten
desenvolverse en una red de nodos interconectados), un valor, un texto, hay conexiones explícitas e
implícitas, etc…
Red de ideas. Proporciona la estructura organizativa al sistema. Los nodos son conectados juntos en
rutas o trayectorias significativas. La estructura del nodo y la estructura de conexiones forman, así, una
red de ideas. Una red es, por tanto, un grupo o sistema de ideas interrelacionadas o interconectadas.
La estructura organizativa de algunos sistemas hipertexuales viene determinada por el modelo de
información de la base de conocimiento hipertextual, que describe la organización de las ideas y sus
relaciones que, explícitamente señaladas, ayudan al usuario a aprehender mejor la información. En
otros casos el modelo de información puede ser introducido por el usuario (en este caso la estructura
organizativa refleja la red semántica del usuario).
Itinerarios: Los itinerarios pueden ser determinados por el autor, el usuario/alumno, o en base a una
responsabilidad compartida. Los itinerarios de los autores suelen tener la forma de guías. Muchos
sistemas permiten al usuario crear sus propios itinerarios, e incluso almacenar las rutas recorridas para
poder rehacerlas, etc. Algunos sistemas graban las rutas seguidas para posteriores revisiones y
anotaciones.
Toda la terminología aplicada al hipertexto se encuentra muy relacionada con la concepción general de objetos
en los sistemas basados en el entorno Windows, donde se opera de manera convencional con las siguientes
definiciones:
Objeto: Cualquier elemento de información que se haya creado utilizando una aplicación Windows.
Icono: Representación gráfica de una unidad de disco, directorio de archivos, un grupo, una aplicación,
un archivo, un documento, etc. Normalmente, seleccionar y actuar sobre un icono permite una serie de
acciones sobre el programa, archivo o grupo de documentos, tales como abrir el programa o
documento, ver sus propiedades, copiarlo, etc.
Documento: Lo que se crea con una aplicación, incluyendo la información que se introduce, edita,
presenta en pantalla o guarda.
Ventana (se distinguen dos casos): Ventana de aplicación (contiene la barra de menú y el área de
trabajo de la misma, llegando a poder contener múltiples ventanas de documento) y Ventana de
documento (situada dentro de la ventana de una aplicación, cada ventana de documento contiene un
solo documento u otro archivo de datos).

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